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Estos
personajes, encarnados por actores, desarrollan su
trabajo con total normalidad, como camareros,
integrándose en el servicio del catering, coordinado con
éste, sirviendo agua y vino... hasta ahí todo normal.
Pero realmente estos camareros tienen una serie de
particularidades en su “extraño y simpático”
comportamiento. Digamos que a más de uno le falta un
tornillo, cuestión ésta que los comensales desconocen
pero de la que se darán cuenta a raíz de distintas
situaciones que estos camareros van provocando, todo
dentro de un orden para permitir el normal
funcionamiento de la cena pero a la vez amenizándola. |